YOGA Y ARTES MARCIALES

Artículo Yoga y Artes Marciales

YOGA Y ARTES MARCIALES

En esta entrada vamos a centrarnos en los puntos de conexión que existen entre dos artes: Yoga y Artes Marciales. Aunque en apariencia son diferentes, están unidas tan sutilmente, que su práctica conjunta puede ayudarnos a ir más allá de nosotros mismos rompiendo esos límites que tanto nos lastran.

1. DEFINIENDO YOGA

Me gusta definir Yoga como "el arte marcial del alma". A pesar de que suena demasiado "esotérico" no es ninguna tontería. Yoga se cruzó en mi camino gracias a las Artes Marciales, aunque en muchos casos sea al revés. Los motivos que nos conducen hacia un arte u otro pueden ser muy diferentes. Pero los que nos llevan a practicar ambos a la vez son muy parecidos.

En todo caso, la práctica de Yoga y de Artes Marciales supone una gran cura de humildad y la consecución de grandes retos personales.

Hablo por supuesto de un tipo de Yoga dinámico. Nada que ver con el “postureo” que enseñan iluminados redomados y que han invadido nuestros gimnasios.

Como todo arte que se precie, en el mundo del Yoga y de las Artes Marciales tenemos a tantos farsantes y vendehúmos como estrellas hay en el firmamento. Cuidado con los "Maestrillos iluminados", que de tanta luz se quedaron ciegos de ego.

2. LAS CONEXIONES

Yoga y Artes Marciales no son caminos tan diferentes, se basan en el movimiento, la respiración y la funcionalidad. Se tocan en demasiados puntos como para no tenerlos en cuenta. Si hay algo que aprender de ambas disciplinas milenarias es que los mayores límites que existen son los de cosecha propia.

Fotografía artística de Yoga

Durante años he flirteado con diferentes estilos de Yoga. También con diferentes estilos de Artes Marciales combativas. Soy un promiscuo del arte y considero que buscar es un proceso constante de ir abriendo y cerrando puertas.

Respiración, posicionamiento, fuerza, control y descontrol, equilibrio y muchos retos. Batallas personales, el dolor y la gestión de este, límites que se alcanzan, otros que se alejan. Caminar hacia adelante y luego volver hacia atrás. Verte desarmado por ti mismo es algo duro de encajar. Y eso es lo que pasó en mi primera práctica de Ashtanga Yoga.

Fuerte yo, venía de una época en la que entrenaba "mucho" Brazilian Jiu Jitsu y aún más Eskrima. Imaginaba que aquella nueva sesión de Yoga, basado en mi experiencia anterior (me había formado anteriormente como profesor de Yoga), sería más de lo mismo: un trámite fácil de soportar.

Lo que ocurrió aquel día fue demoledor y cambió una vez más mi rumbo. Al poco de iniciar mi práctica me puse a temblar… tanto que no sabía si era yo o es que la sala se me venía encima cual terremoto de 10 en la escala de Richter.

La profesora corregía al milímetro mis posiciones. Lo hacía de una manera tan sutil que esos pequeños cambios rompían mi estabilidad. Perdí así el control de mi cuerpo. Mi energía se esfumó y todo era un caos difícil de gestionar. Allí no había nadie a quien culpar de mi inestabilidad más que a mí mismo.

Tras aquella primera práctica me quedé intrigado y un tanto frustrado. La profesora (una de las mejores que he encontrado) me preguntó al finalizar la clase qué me había parecido la práctica. Le dije que me sentía como si hubiese terminado de luchar (sesión de sparring intenso) y más torpe que nunca en mi vida.

¡El sabor de aquello me resultaba tan similar! Me puse a investigar. Ashtanga resultó ser (así de forma resumida) un "estilo guerrero" diseñado para los soldados nobles de un palacio de la antigua India. Todo cobró mucho sentido, una vez más los puntos se conectaban (connecting the dots).

Hombre practicando Yoga

En mis procesos de aprendizaje hay algo que he visto bien claro desde hace ya mucho tiempo: si quieres avanzar, no queda otra que buscar gente y situaciones que te pateen el culo.

3. ¿Beneficios de conjugar Yoga y Artes Marciales?

Hay algunos métodos o sistemas de entrenamiento que hace tiempo se dieron cuenta de los beneficios lógicos de combinar Yoga y Lucha. El mismo “saludo al sol” (surya namaskar), que es una de las secuencias más conocidas, que hunde sus raíces en una secuencia de posturas yóguicas basadas en un práctico método cinético, es una invención del político hindú Bala Sahib. Lo ideó y desarrolló en 1929, basado en el Vinyasa, secuencia de movimientos fluidos que los luchadores profesionales realizaban para desarrollar masa muscular y flexibilidad.

Yoga viene de una cultura (la hindú) en la que muchos de sus dioses son guerreros, en la que hay castas guerreras (como los Sikh, que aún hoy van con sus armas por la calle) y en la que en las batallas épicas (Bhagavad-guita), en forma de mitos, explican la esencia de los defectos y virtudes del ser humano. No es de extrañar la interconexión tan estrecha que hay entre ambas artes.

Considero que uno de los mejores ejemplos que tenemos de fusión a este respecto es la Bioginástica, del maestro Orlando Cani. Para que sepáis quién es, así a modo de anécdota, se trata nada más y nada menos que del profesor de Yoga de Rickson Gracie.

Rickson Gracie y Yoga 2

Salir de tu centro, entender tu propia materia prima, y aprender a cuidar/escuchar ese gran desconocido vehículo llamado "cuerpo humano", son algunos de los beneficios que conlleva una buena práctica de Yoga . Nada que no se entienda desde el prisma de las Artes Marciales. Es "tan sólo" una cuestión de perspectiva. En la lucha el foco se inclina un poco más hacia fuera y en Yoga la mirada (textualmente) va hacia dentro.

4. MÁS ALLÁ DEL ARTE

Más allá de la elasticidad consabida por la elongación lógica de los músculos durante la práctica de asanas (posiciones), en Yoga destacaría especialmente el conocimiento y puesta en práctica del pranayama (diferentes formas de respiración). Ser capaces de gestionar la respiración nos ayudará más de lo que imaginamos en nuestras artes combativas.

Todos sabemos que el estrés y la respiración están íntimamente ligados. No creo que haga falta decir que la respiración es fundamental para nuestra existencia. Podemos pasar algunos días sin comer, pero muy pocos minutos sin respirar.

El alineamiento del cuerpo y el control de la respiración son los ingredientes fundamentales del arte del movimiento. La tensión isométrica (constante - consciente) y las transiciones entre posiciones, conjugadas con el timing perfecto de la respiración, trabajan la conciencia a un nivel profundo.

Yoga se convierte de esta manera en meditación en movimiento. Son instantes que requieren un foco muy certero, ya que buscamos salir de la zona de confort de manera intencionada. Provocamos esta situación para enfrentarnos con nosotros mismos. Desmontamos nuestra Matrix. Puede que no nos guste lo que veamos y/o descubramos... pero hay que reconocer que pocas cosas más guerreras podremos encontrar en nuestra práctica marcial.

Enfrentándose a uno mismo

Si te dedicas a la lucha, sabrás que tu adversario, irremediablemente, te pondrá en situaciones y posiciones complicadas. A ello debemos nuestro proceso de aprendizaje dentro del combate. El trabajo interior que te ofrece el Yoga hará que te sientas un poco menos en desventaja, ya que lidias constantemente con procesos basados en la “incomodidad” y sus ajustes durante parte de tu práctica de asanas (posiciones).

Decía el gran maestro de Yoga K. Pattabhi Jois: "Yoga es 99% práctica, 1 % teoría". Aplica esto a tu camino dentro de las Artes Marciales. Busca tu centro, sal de él y empieza a fusionarte. Yoga y Artes Marciales, cada una a su manera, de formas diferentes y muy parecidas, te conducirán sin remedio alguno a una versión mucho mejor y más sana de ti mismo.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies